2 ene 2010

parëCeriia abürriidÖ y estüpiidÖ k la viiDa k lä viiDa siiguiieRa su cürsÖ nÖrmal...

Quizás no todos seamos Alicia, pero sin lugar a dudas, todos tenemos algo de ésta. Ese eterno sueño de escapar del lado de la hermana y sumergirnos por la madriguera del conejo, tirarnos a la piscina y convivir con seres de todos los tipos. Creo que todos hemos tenido alguna vez el deseo palpable de volar, de ser otros, de traspasar los muros o detener el tiempo. Alicia los toma todos y nos regala ésta, su aventura. No la encierren en la casa del conejo ni pretendan que ella se instale todas las tardes a tomar el té. Tampoco le pidan que nos de una definición muy exhaustiva sobre su persona, lo cual ni ella tiene claro. No es como nosotros, que creemos tener plena certeza de nuestras personas, siendo que somos lo que los demás quieren que seamos. Ella no se engaña y dice simplemente que no lo sabe. ¿Alguien lo sabe? No, no. Ella solo quiere correr al bosque y sentirse segura.
Es el personaje que inconscientemente nos invita a la maravillosa aventura. Si, tengo claro que el conejo blanco nunca le hizo una invitación formal a Alicia, no le entregó una carta, ni mucho menos, pero sin su aparición en escena, casi incidental, Alicia no se hubiese visto envuelta en esta maravillosa aventura. Para mi, leer este libro, era seguir a la pequeña, mientras ella seguía al conejo.

Tan ricamente maravillosa es la novela, que Alicia termina acostumbrándose del todo a lo sobrenatural. Vive por decirlo de alguna manera, en medio de los dioses y conversando con ellos cara a cara: le parecía muy aburrido y estúpido que la vida siquiera su curso normal. Y que estúpido sería que la vida siguiera su curso normal, sin milagros, sin sorpresas, viviendo en la comodidad de la rutina, del hoy como ayer y mañana como hoy...que estúpido sería que la vida siguiera su curso normal!!

"extracto tomado de http://www.guiascostarica.com/alicia/colabora.htm"

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